THERMOFIRE impulsa una nueva generación de materiales ignífugos biobasados

La resistencia al fuego es una propiedad esencial en materiales utilizados en sectores estratégicos como la automoción, la aeronáutica o los textiles técnicos. Durante décadas, esta necesidad se ha cubierto mediante polímeros derivados del petróleo y retardantes de llama de naturaleza fósil o sintética, cuya efectividad frente al fuego es innegable, pero que presentan un elevado impacto ambiental, dificultades de reciclado y riesgos para la salud y el medio ambiente.
El cambio de paradigma hacia una economía circular y climáticamente neutra obliga a replantear este modelo. Hoy en día, la industria demanda soluciones capaces de reducir la huella de carbono, ser más ligeras, sostenibles y seguras, y al mismo tiempo cumplir con estrictas normativas de seguridad. En este escenario surge Thermofire plantea un salto cualitativo en el desarrollo de termoplásticos 100% biobasados reforzados con fibras naturales y con retardantes de llama igualmente de origen biobasado.
Innovación y objetivos técnicos
La propuesta de Thermofire es pionera, mientras que en los últimos años han proliferado estudios sobre polímeros biobasados y, por separado, sobre retardantes de llama más sostenibles, la combinación de ambos en un mismo material no se había explorado en profundidad. El consorcio busca demostrar que es posible producir composites que aúnen seguridad y sostenibilidad, con beneficios claros:
- Reducción de peso de hasta un 20%, lo que se traduce en eficiencia energética y menor consumo en transporte.
- Ahorro en costes cercano al 15%, gracias a procesos optimizados y al uso de materias primas renovables.
- Cumplimiento de requisitos de seguridad en condiciones extremas, condición indispensable en aplicaciones industriales de alto nivel.
El impacto esperado es doble. Por un lado, se contribuye a la soberanía tecnológica europea, disminuyendo la dependencia de polímeros fósiles importados. Por otro, se abre un camino hacia nuevas cadenas de valor basadas en biocomposites de altas prestaciones, con aplicaciones directas en sectores altamente regulados como el aeroespacial, el automovilístico y el textil técnico.
La aportación de CTME
CTME participa aportando sus capacidades en innovación aplicada a materiales sostenibles. Su presencia refuerza el carácter multidisciplinar del proyecto y pone en valor su experiencia en el desarrollo de soluciones biobasadas de altas prestaciones, alineadas con los objetivos de sostenibilidad y seguridad que demanda la industria actual.
Un consorcio europeo multidisciplinar
Thermofire está coordinado por Avanzare Innovación Tecnológica S.L. (España) y cuenta con la participación de socios de 5 países europeos, entre los que se incluyen centros de investigación, pymes innovadoras y grandes compañías industriales. El consorcio integra a los siguientes actores: Fundación CTME, Avanzare Innovación Tecnológica S.L., Ensatec S.L.U., Novex y GeoPannel (España); Arkema, Safran, CANOE, Natureplast y Polymeris (France); Centro Ricerche Fiat (Italia); MNLT (Grecia).
La diversidad de socios garantiza un enfoque integral, desde la investigación fundamental en polímeros y retardantes, hasta el escalado industrial, la validación en entornos operativos exigentes y la preparación para su introducción en el mercado. Este carácter multidisciplinar constituye una de las mayores fortalezas del proyecto.
Impacto europeo y proyección futura
El proyecto se enmarca en la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU) dentro de Horizon Europe, alineado con los objetivos de sustituir al menos un 30% de las materias primas fósiles por alternativas renovables y biodegradables en el horizonte de 2030.
Con este planteamiento, Thermofire se erige como un ejemplo tangible de cómo la bioeconomía aplicada a materiales de alto rendimiento puede contribuir a los grandes retos europeos:
- Neutralidad climática
- Reducción de la dependencia de combustibles fósiles
- Creación de nuevas oportunidades industriales
Para CTME, la participación en este consorcio refuerza su posición en la investigación aplicada, aportando soluciones que combinan innovación, seguridad y sostenibilidad. El centro tecnológico contribuye así a acelerar la transición hacia un futuro en el que los materiales no solo respondan a los requisitos más exigentes de seguridad, sino que también reduzcan el impacto ambiental y fomenten un desarrollo industrial más equilibrado.
