LIFE KANTAURIBAI recupera los ríos Natura 2000 del Golfo de Bizkaia

LIFE KANTAURIBAI impulsa la mejora ecológica de cinco cuencas fluviales del Golfo de Bizkaia, con actuaciones de conectividad fluvial, restauración de hábitats y seguimiento de especies amenazadas en espacios Natura 2000.

Ríos más conectados, ecosistemas más vivos

La restauración de los ecosistemas fluviales es uno de los grandes retos ambientales de Europa. Los ríos no son solo cauces de agua: son corredores naturales de biodiversidad, espacios de vida y sistemas esenciales para el equilibrio ecológico del territorio.

En este contexto se desarrolla LIFE KANTAURIBAI, un proyecto europeo orientado a la mejora ecológica de la red fluvial Natura 2000 en el Golfo de Bizkaia, con actuaciones en cinco cuencas compartidas por Navarra, Gipuzkoa y Aquitania/Nueva Aquitania: Oria, Urumea, Bidasoa, La Nive y La Nivelle.

Con un objetivo claro, el de mejorar el estado de conservación de especies y hábitats fluviales mediante soluciones de restauración, conectividad ecológica y seguimiento técnico, participa ITAGRA, Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario, uno de los Centros Tecnológicos asociados a NODDO, la asociación de Centros Tecnológicos de Castilla y León.

Su participación refuerza el papel de los Centros Tecnológicos como agentes capaces de aportar conocimiento aplicado, especialización técnica y soluciones innovadoras a retos ambientales de alto impacto.

El reto: superar la fragmentación fluvial

Uno de los principales problemas que aborda LIFE KANTAURIBAI es la fragmentación de los ríos. Presas, azudes y otros obstáculos transversales interrumpen la continuidad natural de los cauces, dificultan el desplazamiento de las especies migradoras y alteran la dinámica ecológica de los ecosistemas acuáticos.

En ríos cortos y con una elevada presión humana, como ocurre en muchas cuencas que desembocan en el Golfo de Bizkaia, estos obstáculos tienen un efecto especialmente significativo. Limitan las zonas de reproducción, reducen la conectividad entre hábitats y comprometen la recuperación de especies sensibles.

Para dar respuesta a este desafío, LIFE KANTAURIBAI prevé actuar sobre varios obstáculos fluviales, con 25 demoliciones y 7 permeabilizaciones recogidas entre sus resultados esperados. Estas intervenciones permitirán liberar decenas de kilómetros de cauces, favoreciendo que los ríos recuperen parte de su funcionamiento natural.

Restaurar, medir y aprender

El valor de LIFE KANTAURIBAI no está únicamente en actuar sobre el territorio, sino también en medir los resultados y generar conocimiento útil para futuras intervenciones.

El proyecto combina acciones de restauración fluvial, mejora de la conectividad, recuperación de hábitats, control de especies exóticas invasoras y seguimiento de especies migradoras. Entre las especies objetivo se encuentran el salmón atlántico, la lamprea marina, el sábalo, la anguila, el desmán ibérico, el visón europeo y la náyade o mejillón de río.

La recuperación de estas especies requiere intervenciones precisas, adaptadas a cada entorno y apoyadas en información técnica. Por eso, LIFE KANTAURIBAI incorpora sistemas automatizados de seguimiento, cámaras, sensores y herramientas de monitorización que permiten conocer mejor cómo responden los ecosistemas a las actuaciones realizadas.

Esta visión sitúa la innovación en un plano fundamental: no se trata solo de restaurar, sino de restaurar con datos, evaluar el impacto y mejorar la gestión de los ríos a largo plazo.

ITAGRA y la ecohidráulica aplicada

La participación de ITAGRA en LIFE KANTAURIBAI conecta directamente con su ámbito de especialización en ecohidráulica aplicada, restauración fluvial y soluciones tecnológicas para ecosistemas acuáticos.

Desde esta línea de trabajo, el centro desarrolla conocimiento científico-técnico relacionado con los recursos hídricos, las escalas para peces, los caudales ecológicos, la restauración de ríos, la simulación hidráulica y el desarrollo tecnológico aplicado al medio natural.

Esta capacidad resulta clave en proyectos que exigen combinar ingeniería, biodiversidad, gestión ambiental y seguimiento técnico. LIFE KANTAURIBAI representa precisamente ese enfoque: una intervención compleja, transfronteriza y orientada a recuperar la funcionalidad ecológica de los ríos.

Para NODDO, la participación de ITAGRA en este proyecto europeo pone en valor la capacidad de los Centros Tecnológicos de Castilla y León para integrarse en consorcios de referencia y aportar soluciones aplicadas a desafíos ambientales, territoriales y de sostenibilidad.

Biodiversidad con impacto real

La restauración fluvial tiene efectos que van mucho más allá de la retirada de una infraestructura. Cuando un río recupera conectividad, las especies pueden desplazarse, reproducirse y recolonizar tramos antes inaccesibles. Los hábitats mejoran, la biodiversidad se refuerza y el ecosistema gana resiliencia.

LIFE KANTAURIBAI contempla también la restauración de alisedas cantábricas, un hábitat prioritario vinculado a los bosques de ribera. Además, incluye actuaciones de control sobre especies exóticas invasoras como el visón americano, el coipú o la rata almizclera, que afectan al equilibrio de los ecosistemas fluviales.

El proyecto actúa, por tanto, sobre varios niveles del problema: elimina barreras, mejora hábitats, favorece especies amenazadas, reduce presiones externas y genera información técnica para orientar futuras decisiones.

Tecnología para conservar mejor

Uno de los elementos diferenciales de LIFE KANTAURIBAI es el uso de tecnologías de monitorización para el seguimiento de peces migradores. Estos sistemas permiten obtener información continua con una intervención humana mínima, reduciendo la necesidad de capturas y mejorando la calidad de los datos disponibles.

El despliegue de cámaras, sistemas de identificación, sensores y herramientas de análisis facilita conocer el comportamiento de especies como el salmón atlántico, identificar patrones de migración y valorar el efecto real de las actuaciones de restauración.

Este enfoque conecta con una visión avanzada de la conservación: proteger la biodiversidad exige actuar sobre el territorio, pero también disponer de información fiable para tomar mejores decisiones.

Un consorcio transfronterizo

LIFE KANTAURIBAI es también un ejemplo de cooperación entre administraciones, centros de conocimiento, entidades ambientales, empresas y organismos especializados de España y Francia.

El proyecto está coordinado por Orekan – Gestión Ambiental de Navarra S.A. (anteriormente GAN-NIK) y cuenta con la participación de un amplio consorcio transfronterizo en el que figuran, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra / Comunidad Foral de Navarra, ITAGRA / Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario Asociación, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, la Diputación Foral de Gipuzkoa, la Agencia Vasca del Agua-URA, el Ayuntamiento de Donostia/San Sebastián, el Ayuntamiento de Errenteria, el Ayuntamiento de Hernani, Agencia EFE, Iberdrola Generación, Iberdrola Renovables Energía, la Fédération des Pyrénées-Atlantiques pour la Pêche et la Protection du Milieu Aquatique, Scimabio Interface, la Communauté d’Agglomération du Pays Basque, el Conservatoire d’Espaces Naturels de Nouvelle-Aquitaine, GREGE, INRAE y CPIE Seignanx et Adour.

Esta dimensión colaborativa es esencial para actuar en cuencas compartidas y ecosistemas que no entienden de límites administrativos. La restauración fluvial requiere coordinación, conocimiento técnico y una visión común a largo plazo.

Innovación ambiental desde los Centros Tecnológicos

La participación de ITAGRA en LIFE KANTAURIBAI refleja el papel estratégico de los Centros Tecnológicos de Castilla y León en proyectos europeos de alto impacto. Su aportación se enmarca en un modelo de innovación aplicada que conecta ciencia, tecnología, territorio y sostenibilidad.

Desde NODDO, como asociación de Centros Tecnológicos de Castilla y León, se impulsa precisamente esta capacidad de cooperación y transferencia tecnológica. Proyectos como LIFE KANTAURIBAI muestran cómo el conocimiento especializado de los Centros puede contribuir a resolver retos reales: recuperar ecosistemas, mejorar la biodiversidad, avanzar en sostenibilidad y generar soluciones con impacto ambiental medible.

La innovación también ocurre en los ríos. Y cuando se aplica con rigor, colaboración y visión de futuro, puede ayudar a que vuelvan a ser corredores vivos de biodiversidad.

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